El
perro cimarrón, el perro criollo
Pero no todos los perros venidos de Europa se volvieron
cimarrones. Muchos siguieron acompañado al
hombre en los distintos aspectos de la vida fundamentalmente
rural. Estos perros también tuvieron un proceso
de cruzamiento sin mayor intervención de la
voluntad humana.
En cuanto a los cimarrones el exterminio nunca fue
total. Los que escapaban a las matanzas se siguieron
cruzando entre si o con los perros mansos de las estancias.
También debe haber ocurrido que a veces algún
paisano encontrara y arrimara algún cachorro
de cimarrón a las casas. Quizás para
juguete de algún niño, o quizás
respondiendo simplemente a ese sentimiento innato
que a unido al hombre y al perro desde la prehistoria.
Arrimado a las estancias, aquellos animales, recelosos
y desconfiado por tantas persecuciones, respondiendo
a ese instinto noble y leal que los caracteriza, fueron
de nuevo peones, camaradas de fogón, cómplices
de correteadas infantiles, compinches de cacerías
sobre todo compañeros de una vida dura y simple
como la del hombre del campo.
Y así, en la dura vida rural, fue sobreviviendo
un perro fuerte y rústico, de talla media,
con buena musculatura, de pecho ancho, cabeza grande,
al que se le conocía como perro criollo, y
en algún caso cuando los caracteres (fundamentalmente
el atigrado) era muy acentuado, le decían “cimarrón”.
Sus excelentes condiciones para la guarda unida a
una lealtad incomparable hacia la gente de su casa
( que toma como su familia) los llevaron después
a la ciudad.
En esta etapa el departamento de Cerro Largo tuvo
una importancia fundamental, pues en algunas de sus
estancias la raza se conservó prácticamente
inalterada, y en la propia ciudad de Melo, siempre
fue común ver gente que tenía un PERRO
CRIOLLO.
El Cimarrón reconocido como raza uruguaya:
En la década de los 80, aparecen algunos criadores
de Montevideo, que atraídos por esta raza en
particular, comienzan a investigar, y se encuentran
con que estaban presumiblemente ante los sobrevivientes
de lo que fuera el perro cimarrón.
Estos criadores entusiasmado por la posibilidad de
revelar el existencia de una raza de perros que era
típicamente uruguaya, deciden llamarla, PERRO
CIMARRON, en honor a sus orígenes, y fundan
la Sociedad de Criadores de Perros Cimarrones.
De allí en delante comienza un lento trabajo
para seleccionar ejemplares “ bases”,
inscribirlos, llevar un registro de cruzas, etc. Y
establecer un estándar, que en el año
1989 fue reconocida por el Kennel Club Uruguayo.
El
1 ero. De Mayo del año 2001, criadores de Cerro
Largo se fundan la Sociedad de Criadores de Perros
Cimarrones de Cerro Largo, que opera en forma independiente
dentro de la primera, y que busca mantener la tradición
del departamento como cuna de la raza, la que hoy
les da la bienvenida y les invita a apreciar algunos
de los ejemplares de esta raza que forma parte de
nuestro patrimonio y cultural.
¿
Que es el perro Cimarrón?
La raza de perros que hoy se conoce como CIMARRON
URUGUAYO es una que se formó en nuestro país
a partir de las razas que vinieron de Europa con la
conquista y colonización de esta parte del
territorio americano.
Aparentemente las dos principales razas traídas
por los conquistadores fueron el Mastín y Galgo,
presumiéndose que usaban al primero para pelear
con los indios y al segundo para cazar.
Indudablemente
en el transcurso histórico de nuestro país,
algunas otras razas pueden haber hecho su aporte,
pero es fundamentalmente de estas dos razas que, al
irse cruzando sin intervención directa o deliberada
del hombre, se formó por una especie de selección
natural una nueva raza, que tendría sus características
propias y particulares.
De
los perros españoles a los perros cimarrones:
Con el descubrimiento de América y posterior
conquista llegan, traídos por los conquistadores,
animales domésticos como el caballo, el ganado
y por supuesto el perro.
En
la etapa de la conquista parte de estos perros se
perdieron o simplemente fueron abandonados. Los que
sobrevivieron poco a poco fueron retornando a su estado
salvaje.
Estos
animales se cruzaron libremente y se multiplicaron
tanto que pasaron a ser un verdadero azote para las
haciendas y para los propios habitantes de la Banda
Oriental.
Llegaron
a formar jaurías de cientos, poblando los campos
en los cuales encontraban comida del ganado libre
y abundante, y refugio seguro en cuevas, sierras y
quebradas en los cuales se reproducían sin
tener enemigo alguno.
Surge entonces lo que llamarían PERROS CIMARRONES.
Cimarrón
es precisamente todo animal que habiendo sido domestico
se vuelve salvaje.
Pronto
fueron un problema serio y las autoridades de la época
tuvieron que ordenar su exterminio, poniendo penas
de multa y hasta prisión a quienes no los mataran.
Las
matanzas de esta auténtica plaga para la campaña
se sucedieron a lo largo de distintas épocas
de la historia del Uruguay; hasta llegar a la extinción
prácticamente completa de la raza.
Extraído de la cartilla confeccionada para
la Semana de Melo con el aporte de la Sociedad de
criadores de Perros Cimarrones de Cerro Largo.