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No es fácil tener una mascota, menos aún, una mascota de las características e historia del perro cimarrón o perro criollo.

El perro del héroe, “ cuando me quede sin soldados pelearé con perros cimarrones”, sobrevivió al exterminio en Cerro Largo, donde la raza fue conservada pura en muchos establecimientos, hasta constituirse hoy en un emblema de Cerro Largo, reconocida por el Kennel Club Uruguayo como única raza canina autóctona de Uruguay.

Los cerrolarguenses nos sentimos particularmente orgullosos de una raza que es nuestra, que acertadamente acompaña al regimiento de Blandengues de Artigas y que llegó a emocionar al propio Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez cuando le obsequiado por parte del Intendente Barreiro un hermoso ejemplar, en oportunidad de celebrarse en Melo el Consejo de Ministros ( 24/07/06). (Foto)

 
El perro cimarrón, el perro criollo

Pero no todos los perros venidos de Europa se volvieron cimarrones. Muchos siguieron acompañado al hombre en los distintos aspectos de la vida fundamentalmente rural. Estos perros también tuvieron un proceso de cruzamiento sin mayor intervención de la voluntad humana.

En cuanto a los cimarrones el exterminio nunca fue total. Los que escapaban a las matanzas se siguieron cruzando entre si o con los perros mansos de las estancias.

También debe haber ocurrido que a veces algún paisano encontrara y arrimara algún cachorro de cimarrón a las casas. Quizás para juguete de algún niño, o quizás respondiendo simplemente a ese sentimiento innato que a unido al hombre y al perro desde la prehistoria.

Arrimado a las estancias, aquellos animales, recelosos y desconfiado por tantas persecuciones, respondiendo a ese instinto noble y leal que los caracteriza, fueron de nuevo peones, camaradas de fogón, cómplices de correteadas infantiles, compinches de cacerías sobre todo compañeros de una vida dura y simple como la del hombre del campo.

Y así, en la dura vida rural, fue sobreviviendo un perro fuerte y rústico, de talla media, con buena musculatura, de pecho ancho, cabeza grande, al que se le conocía como perro criollo, y en algún caso cuando los caracteres (fundamentalmente el atigrado) era muy acentuado, le decían “cimarrón”.

Sus excelentes condiciones para la guarda unida a una lealtad incomparable hacia la gente de su casa ( que toma como su familia) los llevaron después a la ciudad.

En esta etapa el departamento de Cerro Largo tuvo una importancia fundamental, pues en algunas de sus estancias la raza se conservó prácticamente inalterada, y en la propia ciudad de Melo, siempre fue común ver gente que tenía un PERRO CRIOLLO.

El Cimarrón reconocido como raza uruguaya:
En la década de los 80, aparecen algunos criadores de Montevideo, que atraídos por esta raza en particular, comienzan a investigar, y se encuentran con que estaban presumiblemente ante los sobrevivientes de lo que fuera el perro cimarrón.

Estos criadores entusiasmado por la posibilidad de revelar el existencia de una raza de perros que era típicamente uruguaya, deciden llamarla, PERRO CIMARRON, en honor a sus orígenes, y fundan la Sociedad de Criadores de Perros Cimarrones.

De allí en delante comienza un lento trabajo para seleccionar ejemplares “ bases”, inscribirlos, llevar un registro de cruzas, etc. Y establecer un estándar, que en el año 1989 fue reconocida por el Kennel Club Uruguayo.

El 1 ero. De Mayo del año 2001, criadores de Cerro Largo se fundan la Sociedad de Criadores de Perros Cimarrones de Cerro Largo, que opera en forma independiente dentro de la primera, y que busca mantener la tradición del departamento como cuna de la raza, la que hoy les da la bienvenida y les invita a apreciar algunos de los ejemplares de esta raza que forma parte de nuestro patrimonio y cultural.

¿ Que es el perro Cimarrón?

La raza de perros que hoy se conoce como CIMARRON URUGUAYO es una que se formó en nuestro país a partir de las razas que vinieron de Europa con la conquista y colonización de esta parte del territorio americano.
Aparentemente las dos principales razas traídas por los conquistadores fueron el Mastín y Galgo, presumiéndose que usaban al primero para pelear con los indios y al segundo para cazar.

Indudablemente en el transcurso histórico de nuestro país, algunas otras razas pueden haber hecho su aporte, pero es fundamentalmente de estas dos razas que, al irse cruzando sin intervención directa o deliberada del hombre, se formó por una especie de selección natural una nueva raza, que tendría sus características propias y particulares.

De los perros españoles a los perros cimarrones:
Con el descubrimiento de América y posterior conquista llegan, traídos por los conquistadores, animales domésticos como el caballo, el ganado y por supuesto el perro.

En la etapa de la conquista parte de estos perros se perdieron o simplemente fueron abandonados. Los que sobrevivieron poco a poco fueron retornando a su estado salvaje.

Estos animales se cruzaron libremente y se multiplicaron tanto que pasaron a ser un verdadero azote para las haciendas y para los propios habitantes de la Banda Oriental.

Llegaron a formar jaurías de cientos, poblando los campos en los cuales encontraban comida del ganado libre y abundante, y refugio seguro en cuevas, sierras y quebradas en los cuales se reproducían sin tener enemigo alguno.
Surge entonces lo que llamarían PERROS CIMARRONES.

Cimarrón es precisamente todo animal que habiendo sido domestico se vuelve salvaje.

Pronto fueron un problema serio y las autoridades de la época tuvieron que ordenar su exterminio, poniendo penas de multa y hasta prisión a quienes no los mataran.

Las matanzas de esta auténtica plaga para la campaña se sucedieron a lo largo de distintas épocas de la historia del Uruguay; hasta llegar a la extinción prácticamente completa de la raza.

Extraído de la cartilla confeccionada para la Semana de Melo con el aporte de la Sociedad de criadores de Perros Cimarrones de Cerro Largo.