A mediados del siglo XVI, España disputaba con Portugal este inmenso territorio americano, totalmente despoblado y alejado de Montevideo y Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata. (Foto: Plaza Fundacional)
Cada vez se hacía más imperiosa la necesidad de la construcción de un cordón de fortines para controlar la frontera de límites inciertos ante el continuo avance de los portugueses.
Ante esta situación el Virrey Marqués de Loreto, en el año 1788 ordena confeccionar un estudio sobre esta compleja problemática.
En 1791, Nicolás de Arredondo, el nuevo Virrey del Río de la Plata designa a Manuel Cipriano de Melo y Meneses en su carácter de Teniente Comandante de los Resguardos Fronterizos, la construcción de seis nuevas guardias. Una de estas guardias fue la Guardia del Cerro Largo, o de San Nicolás de Bari, que queda concluida el 28 de marzo de 1791, sobre el arroyo del Infiernillo en la falda del Cerro Largo.
A fines del 1794, el Virrey Don Nicolás de Arredondo puso a Agustín de la Rosa al cuidado de la frontera, con residencia en San Nicolás de Bari, el cual llega a la conclusión que la ubicación de la misma no era la adecuada por encontrarse rodeada de bañados, hecho que dificultaba la cría de ganado y el tránsito en invierno.
En ese mismo año, es designado Virrey Don Pedro de Melo de Portugal y Villena, el cual ordena a De la Rosa su traslado a la capital para tratar asuntos de la campaña, lo que le permite a De la Rosa solicitarle el traslado de la Guardia, lo cual es aprobado por el Virrey, por resolución datada en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1794.
Comienza así el traslado de la Guardia a su nuevo emplazamiento, ubicado en el lugar en que hoy se encuentra el Cementerio de Melo.
En 1795, el Virrey Pedro de Melo ordena a De la Rosa la fundación de una Villa, es así que el 27 de junio de ese año, Agustín de la Rosa sale de la Guardia Nueva acompañado de varios hombres y soldados y a ocho cuadras de ésta y a seis del arroyo (Conventos), diseña una plaza y comienza a repartir solares en torno a la misma.
Este hecho queda estampado en la primer hoja del Libro Padrón con fecha 27 de junio de 1795, el que se conserva hasta hoy en el Archivo General de la Nación de Buenos Aires
