La fronteriza ciudad de Río Branco, constituida en uno de los principales polos agroindustriales del país, tiene importantes atractivos históricos arquitectónicos para observar, entre ellos el cincuentenario Puente internacional Mauá que la une con Yaguarón.
En esta frontera lo arquitectónico no pasa desapercibido, sin embargo la opción es más amplia por cuanto en los últimos años se han mezclado con el atractivo propio de Río Branco un importante número de comercios que operan bajo el régimen de free-shops.
Por otra parte a tan sólo veinte kilómetros de esta ciudad, se puede acceder por ruta asfaltada en optimas condiciones a la Laguna Merín, declarada por FAO reserva Mundial de Agua Dulce.
Allí se encuentra el balneario Lago Merín, cuya playa ha sido certificada como Natural por el LATU, seguridad natural que se suma la seguridad pública, si se tiene en cuenta el escasísimo, prácticamente inexistente índice de delitos.
El balneario cuenta con todos los servicios, hotelería, cabañas y camping, numerosos establecimientos gastronómicos, fundamentalmente en alta temporada, además de un Casino dependiente de la Dirección de Casinos del Estado.
Desde el balneario, se puede acceder caminando varios kilómetros por la misma zona costera, a la desembocadura del Río Yaguaron y Puntas de Muníz al Este, donde realmente nace el sol de la patria y al Oeste a la desembocadura del Río Tacuari.
Vuelos panorámicos desde el mismo balneario permiten contemplar uno de los paisajes más hermosos del país.
Para llegar o regresar de Lago Merín, el turista tiene dos opciones, Rutas nacionales 18 y 26; por la primera se llega a Treinta y Tres, previo a lo cual se sugiere el ingreso a Plácido Rosas, localidad donde vivió el Juan Rosas, el más joven de los Treinta y Tres Orientales, donde se encuentra un pequeño y a la vez hermoso balneario en gestación a orillas del Río Tacuari.
